Feliz cumpleaños

 Feliz Cumpleaños

  
   
   -“Nunca me han gustado estas cosas, yo os agradezco el esfuerzo y la buena voluntad, pero Mármol, por favor, deja que me quite esta estúpida venda de los ojos, te juro que me haré la sorprendida cuando lleguemos a donde quiera que me lleves, y no les diré nada a los chicos para que no se sientan mal.”, Mármol seguía en silencio, Fetiche sólo lograba oír los ruidos del motor y el leve sonido de la noche barcelonesa que dormía y vivía al otro lado de las fronteras del viejo Golf de Mármol.

    -“La sorpresa, junto con el miedo a lo desconocido y el instinto de supervivencia, crea la espontaneidad para afrontar cualquier situación desconocida. La verdadera revolución, es la obra de la espontaneidad de las personas, y esta muere, en cuanto la organización se implanta entre sus filas; esta noche Fetiche, La noche de tu veintiún cumpleaños, los chicos y yo queremos ayudarte a hacer tu revolución particular, y no querrás que al matar la sorpresa, la espontaneidad muera con ella, no querrás ser una mala revolucionaria.”.

    Fetiche suponía que después del discursito, Mármol tendría esa sonrisa suya que siempre se le pone cuando sabía que les acababa de enseñar algo, y, aunque la venda en los ojos no se lo permitiera ver, ella se imaginaba a Mármol sonriendo de oreja a oreja mientras conducía su querido y viejo coche, tenía ganas de llegar y ver lo que los chicos le habían preparado, la verdad es que no se los imaginaba preparando una fiesta sorpresa a ninguno de ellos, ni siquiera a Golpebajo, su amorcito era la persona más sosa que ella había conocido nunca, la expectación la excitaba, hacía mucho que nadie hacía nada por ella en esa fecha, y como decía siempre Mármol, si no te levantas ¿Cómo sabrás donde te va a doler el siguiente golpe?.

   Mármol seguía en silencio, Fetiche comenzó a acariciarse un mechón de pelo mientras notaba los giros y baches de la carretera, los ruidos de la ciudad se habían vuelto más silenciosos y espaciados, la oscuridad provocada por la venda comenzó a difuminarse en una rebelión de imágenes que su cerebro le bombeaba a ritmo frenético, imágenes de cuando era niña, de las fiestas de cumpleaños que siempre le montaba mamá, en la casita de la abuela junto a la playa, fiestas espectaculares, con payasos, música, catering, millones de invitados, que la mayoría, ni eran niños, ni ella los conocía, y con la inagotable ausencia de papá, el cual siempre se disculpaba con un regalo de esos supercaros que nunca necesitas. Comenzó a recordar todos los cumpleaños que la memoria le permitía, el de los seis, con la bici rosa con flecos dorados en el manillar, El de los siete y aquella tarta que sabía a rayos, el de los catorce y el ciclomotor que gripó a las dos semana, el de los dieciséis con la pelea con mamá, y como se enrolló con aquel compañero de instituto después, -“¿Cómo coño se llamaba?”, Fetiche se quedó sin respiración un momento, luego, poco a poco, sus pulsaciones empezaron a acelerarse, un sentimiento de asco y vergüenza le recorrió cada milímetro de su aterciopelada piel, se obligó a no llorar, porque, siguiendo el orden cronológico de sus recuerdos, su despistado cerebro abrió sin permiso el cajón que llevaba tres años cerrado, el cajón donde guardo y olvidó su dieciocho cumpleaños.

    Al mirar por el retrovisor inconscientemente Mármol vio a Fetiche con la cabeza recostada sobre el reposa cabezas del asiento, con la distracción de ir conduciendo, no se había dado cuenta de que llevaba mucho rato callada, observó como le caía el pelo por la frente y le pasaba por encima de la venda, vio como una lágrima se le escapaba por debajo de esta, y como las facciones de su cara eran las de una persona que está haciendo un esfuerzo por no llorar, Mármol no necesitaba que Fetiche le contase en que estaba pensando y que le estaba amargando en ese momento, él sabía perfectamente que era lo que se estaba fermentando en la cabeza de su querida niña, pasó unos momentos mirándola de reojo mientras conducía por el camino de tierra por el que iban, Fetiche se había rendido y las lágrimas le corrían por las mejillas empapándole la venda, Mármol sabía de lo amargo de su recuerdo, detuvo el coche, respiró hondo cogiéndole la mano que desde hace rato, acariciaba compulsivamente aquel mechón de pelo, -“No te preocupes mi niña, porque el miedo se consume a cada paso que da el amor propio, está noche vamos a estar todos contigo, tu amor Golpebajo, el pequeño dientesdeleche, Mudoscar y tu pobre, viejo y cansado padre postizo Mármol, tenemos un regalo especial para ti, y créeme, esta noche vamos a hacer que tu vida vuelva a ser tuya otra vez.”, Fetiche dejó de llorar, Mármol volvió a arrancar, no volvieron a hablar en todo el camino.

    Cuando el motor se apagó, fetiche estaba deseando quitarse la venda de los ojos, Mármol le pidió que esperase un poco mientras le ayudaba a bajar del coche, caminaron un poco y Mármol le hizo parar y la soltó del brazo, -“Ya puedes quitarte la venda, cielo.”, Fetiche se quitó la venda despacio, tenía los párpados cansados de tenerlos cerrados, hacía casi una hora que Mármol la había recogido en la puerta del supermercado donde trabajaba, mantuvo los ojos cerrados un rato, notaba el silencio a su alrededor, un viento fresco le acariciaba la piel, y pequeños y repetitivos cantos de grillos llenaban el ambiente; abrió los ojos, estaba rodeada de árboles y vegetación, un camino que apenas se veía acavaba justo donde estaba el coche parado, y, justo delante de ellos, una vieja cabaña de antigua piedra y carcomida madera descansaba al final de otro caminito empedrado casi imperceptible en la oscuridad de la noche, Fetiche se frotó los ojos confusa, -“¿Esto es lo que me habéis regalado? Me encanta, una tétrica cabaña en las profundidades del bosque, lo que siempre había querido…”, Mármol no pudo contener una enérgica carcajada, que hizo eco asustando y haciendo volar a más de alguna ave nocturna, -“No, mi pequeña Fetiche, tu regalo es lo que hay en el interior.” Mármol le hizo un gesto para que lo siguiera, en el silencio de aquel lugar sus pasos crujían en la tierra de tal manera que Fetiche no pudo evitar recordar cierta escena de Indiana Jones, -“Oh, espero que no sea eso.”.

    La puerta de la cabaña era de madera carcomida y astillada, pero aun con la pinta de estar casi podrida, se veía que cerraba bien, Mármol se detuvo y miró a Fetiche, luego se acerco al borde de una oscura ventana, colgados allí había dos pasamontañas, Mármol cogió uno, se lo puso lentamente, volvió a mirar a Fetiche mientras le ofrecía el otro, -“Tienes que ponerte esto para poder entrar.” Fetiche miró aquel raído pasamontañas en su mano, al principio pensó que era una de las bromas de los chicos, pero al ver la mirada de Mármol bajo aquel pasamontañas comprendió que aquello era más serio de lo que ella imaginaba,

   -“¿De que coño va todo esto tío? La verdad es que ni se si quiero saber que hay o que está pasando ahí dentro, Mármol por favor, vámonos a casa.”, Mármol se acerco a ella, Fetiche alzó la mirada para poder ver sus ojos, Mármol le cogió el pasamontañas de la mano, le arregló el pelo echándoselo hacia atrás y comenzó a ponérselo lentamente mientras le hablaba para tranquilizarla, -“No confías en mí, y eso me ofende pequeña, dentro hay algo que sólo te pertenece a ti, pero que te arrebataron hace un tiempo, para recuperar aquello que nos quitan y que necesitamos, o simplemente lo queremos porque es nuestro, muchas veces tenemos que luchar y sacrificarnos para conseguirlo, dime Fetiche ¿Estás dispuesta a sacrificarte, o sacrificar algo, para recuperar lo que es tuyo?.” , Fetiche dejó que Mármol le acabara de poner el pasamontañas, estaba nerviosa, notaba el roce de la lana en su cara, y el calor que este le daba, el olor del tejido se le metía dentro en cada inspiración, lo movió un par de veces para que le molestara menos, -“¿Estás preparada?”, Fetiche afirmó con la cabeza, Mármol volvió a mirarla, se volvió y giro la oxidada maneta que chirrió en la soledad de aquella extraña noche, la puerta se abrió, sólo había más oscuridad en su interior.

    Mármol entró detrás de ella cerrando la puerta al pasar, estaban en una pequeña y oscura habitación, ni luz ni mueble alguno ocupaban el lugar, sólo una puerta cerrada delante de ellos, bajo esta se colaba una tenue e irregular luz que les alumbraba las puntas de los zapatos, Mármol le hizo un galán gesto para que abriera la siguiente puerta, Fetiche agarro la maneta de la puerta, notó como su mano giraba lentamente mientras pensaba –“No se si quiero hacer esto.”

   Una habitación completamente cuadrada se presentó ante ella, Mármol la empujó levemente para hacerla entrar, todo estaba a oscuras, la única luz que alumbraba la habitación era un pequeño fuego en una chimenea que había a la derecha de la sala, tres figuras encapuchadas estaban de pie frente a ellos, Fetiche los miró, no necesitó mucho para reconocerlos, aunque llevasen la cara cubierta y no hubieran dicho palabra, eran Dientesdeleche, Mudoscar y Golpebajo, Fetiche les hizo un gesto con la cabeza, ellos se lo devolvieron, mientras escuchaba cómo se cerraba la puerta tras ella, no paraba de examinar la habitación, el suelo era de madera, las paredes de la misma piedra que el exterior de la cabaña, en el techo se apreciaban unas anchas vigas de viejos tablones, giró sobre si misma para poder estudiarlo todo, se dió cuenta que las ventanas estaban completamente tapiadas, la habitación estaba completamente vacía.

   Mármol se adelanto haciéndoles entender a los chicos que quería que estos se apartasen, al hacerlo, otras tres figuras aparecieron justo detrás de donde ellos estaban, Fetiche se acercó despacio para observar que se trataba de tres hombre, completamente desnudos, una bolsa negra les cubría la cabeza, tenían las manos atadas a la espalda, y una cuerda atada al cuello y a las vigas del techo, obligándolos a estar de pie en todo momento, Fetiche no tenía palabras para aquello, no sabía lo que estaba sucediendo, cada uno de los chicos se puso detrás de uno de esos tíos, nadie había hablado todavía, los tíos colgados intentaban moverse, manteniendo cómo podían el equilibrio, Fetiche observó que también tenían los pies atados juntos, si alguno resbalase, sería desastroso.

   Fetiche buscó desesperadamente a Mármol con la mirada, pero antes de que pudiera decir nada, Mármol le puso dulcemente unos dedos encima del pasamontañas, donde se suponía que estaba la boca, -“¿Qué es el miedo pequeña? El miedo es con lo que has vivido estos tres últimos años, miedo a mirarte en el espejo para no ver en tus ojos el reflejo de lo que te atormenta, miedo a relacionarte con la gente, por eso vives de casa al trabajo y del trabajo a casa, miedo a tener relaciones sexuales con tu novio, por que temes que su penetración te recuerde el momento y acabes odiándolo a él también, miedo a saber lo que piensan los demás de ti, miedo a pensar tú en ti…”

  -“No entiendo…” apenas una vocecilla, -“¿A dónde queréis llegar con todo esto?”, Fetiche volvió a mirar a las tres figuras atadas, por la forma en que les podía escuchar respirar, sabía que los tres estaban amordazados bajo las bolsas, la sombra de los tres se reflejaba en la pared de enfrente de la chimenea, dando la sensación de que bailaban alguna tétrica danza.

   -“El miedo te ha acompañado en tu vida, has comido miedo, has soñado miedo, has respirado miedo… el miedo ha hecho que te odies a ti misma, que te desprecies cómo persona…”, Mármol empezó a caminar en circulo alrededor de los tres personajes maniatados, la luz de la hoguera hacía que su figura pareciese descomunal, -“El miedo es la peor arma de destrucción masiva, es la herramienta perfecta para el control social, el miedo a lo desconocido nos vuelve intolerantes, el miedo a perder lo que tenemos, cobardes… ahora estas tres personas están muertas de miedo, no saben que hacen aquí, no saben como han llegado y mucho menos lo que va a ser de ellos, fíjate, no se mueven, no intentan huir ni pedir ayuda, ahora sólo tienen sus vidas, y, como te acabo de decir, el miedo a perder lo único que les queda los vuelve cobardes, pero sabes lo que les va a dar más miedo está noche, pues va a ser el miedo a lo conocido, y créeme, van a desear no haberlo llegado a conocer.”, Mármol le hizo una seña a uno de los chicos, por la figura debería ser Dientesdeleche, éste se acercó a uno de los individuos y le arranco la bolsa de la cabeza de un tirón, Fetiche no pudo ver su cara, la penumbra de la habitación junto con la danzarina luz del fuego convertían las facciones de aquel individuo en una grotesca máscara de sombras y piel irreconocible, se acercó despacio, como pensando y meditando si debía dar el siguiente paso, al llegar junto a él, Dientesdeleche lo agarro del pelo y con un violento movimiento levantó su cabeza para que ella pudiese verle bien la cara, El individuo tenia mirada perdida, se notaba que estaba sumamente desesperado y asustado, movía los ojos de un lado para otro como un loco, su cuerpo tiritaba, aunque se le veía cubierto de una fina capa de sudor, por un momento pareció que iba a perder el equilibrio, si no es porque Dientesdeleche lo sujetó fuertemente y lo volvió a poner en su sitio, clavó su llorosa mirada en los ojos de Fetiche, estos no se podían creer lo que estaban viendo al otro lado del pasamontañas, Mármol paso un brazo por los hombros de ésta, la atrajo hacia si,

  -“Chicos… proceded.”, Golpebajo y Mudoscar obedecieron a Mármol sin decir palabra, e igual que Dientesdeleche arrancaron severamente las bolsas de las cabezas de sus respectivos rehenes, los tres hombres miraban a su alrededor nerviosamente, casi no conseguían mantenerse de pie, se miraron los unos a los otros, cuándo se reconocieron empezaron a intentar hablarse, Fetiche suponía que querían preguntarse que estaba pasando los unos a los otros, pero las mordazas no se lo permitían. Fetiche estaba temblando entre los brazos de Mármol, había reconocido a las tres personas, Mármol la adelantó empujándola suavemente por la espalda situándola justo delante de los tres individuos y con un movimiento rápido y sin que ella casi pudiese darse cuenta, le quitó el pasamontañas, Fetiche los miró fijamente a los ojos uno a uno, los tres individuos la miraron, por un momento parecía que los cuatro no se creían que eso estuviese pasando, los tres hombres palidecieron de repente, luego con bruscos gestos intentaron desatarse las manos esforzándose por no caer y quedar colgados del cuello, el más gordo empezó a llorar e intentaba gritar desesperadamente mientras no le quitaba ojo a Fetiche, los otros dos giraban como podían las cabezas mirando a Mármol y el resto de encapuchados, Fetiche, después de haber estado un rato quieta mirándolos fijamente, se dejo caer en un rincón junto a la chimenea, la luz no la iluminaba, y todos la escucharon vomitar.

   Mármol pasó delante de los rehenes mirándolos severamente, uno de sus dedos se deslizó por el pecho de cada uno, como si fuera un niño pasando un palo por una verja,

  -“Entiendes ahora Fetiche, Hoy es el día de tu revolución, tu 19 de Julio particular, esta noche te vas a liberar de tus demonios, de toda esa mierda que lleva tres años torturándote…”

  -“No, no, no, no…. Pero que te crees que es esto tío, y vosotros… ¿Qué coño estáis haciendo?, ¿pero…? ¿ qué creéis que va a pasar aquí… que esperáis que haga yo de todo esto…?”, Fetiche seguía de rodillas en el suelo, con la mirada fija en el destello de luz que se reflejaba en su propio vómito, -“ Soltadlos y subidlos al coche… los entregaremos a la justicia… que la ley se encargue de ellos…” Mármol se acercó a Fetiche mientras todos los miraban, la ayudó a levantarse y cogiéndola del brazo, volvió a ponerla frente a los tres hombres, estos estaban bañados en sudor y lágrimas, en sus miradas la locura y frustración se reflejaban como en el más cristalinos de los espejos, cada uno de sus poros sudaban súplicas de piedad y misericordia, Fetiche se limpio el resto de vómito de su cara con el dorso de la mano, sentía el sabor amargo de este en la boca, notaba como unas pequeñas, calientes y resbaladizas lágrimas le caían por las mejillas, se las enjugó con la manga de la blusa, unos de los encapuchados hizo el aman de abandonar su puesto para dirigirse donde estaba ella , -“Fetiche….”, Pero Mármol lo detuvo con sólo una mirada, éste volvió a su puesto mientras los otros dos lo miraban, Mármol se dirigió a un lado de la habitación, en la oscuridad apenas se pudo ver cómo se agachaba y cogía algo del suelo, luego se acercó a los chicos, le dio algo a cada uno mientras les susurró algo en el oído, estos asintieron con la cabeza, luego, cuándo le tocó al que había intentado acercarse a Fetiche, le dio un par de palmadas en el hombro, éste cogió lo que Mármol le dio y volvió a mirar a Fetiche que seguía quieta, sin decir nada, con la cara descompuesta y la mirada fija en los tres maniatados.

   Fetiche no podía dejar de mirarlos, no se podía creer que los tuviera allí delante, maniatados, tan indefensos como ella lo estuvo, recordó sus nombres, o más bien como ella los llamaba, EL Cresta, Feo y Gordo, los tres, que un día fueron tan hombres, ahora lloraban como criaturas.

   -“Ley, justicia… ¿pero qué es la ley?, la ley, mi querida Fetiche, es el arma de los que más tienen para poder seguir siendo todopoderosos ante las masas de necesitados, usando para ello a sus queridas fuerzas del orden, de las cuales yo soy miembro, la policía te protege a razón de tus ingresos, y para ello siempre combatirá la fuerza de la razón, con la razón de la fuerza… Y la justicia… ¿qué es para ti la justicia mi pequeña Fetiche? La verdadera justicia debería ser la venganza a los oprimidos a los opresores, y eso es lo que tiene que pasar esta noche mi niña…” Mármol se acercó a fetiche y le mostró una vieja cuchilla de afeitar, de esas que ya sólo se ven en las películas, cogió su mano derecha, puso la navaja en la palma y, suavemente le fue cerrando los dedos hasta que tuvo la navaja sujeta en la mano, -“No quieres justicia… pues esta noche vas a ser tú la justicia.”

   En la habitación, una mezcla de calor y humedad se aliaba con el hedor humano para hacer cada vez el aire más irrespirable, Fetiche se sentía casi al borde del mareo, las piernas le temblaban al ritmo que la habitación le daba vueltas, miró nuevamente a los tres hombres, por un momento sintió pena por ellos, pero al instante, el recuerdo del último encuentro que tuvo con ellos hace tres años exactamente le golpeo en su interior, respiró brusca y repetidamente, quería cerrar los ojos, pero la visión de aquellos tres hijos de puta desnudos, atados y amordazados era hipnotizante para ella, por un momento empezó a sentir placer al poder verlos en aquella situación, lloraban, sudaban y apestaban como la mierda que eran, Mármol se acercó y la abrazó por la cintura, agachó su cabeza para poder susurrarle en el oído, -“¿Estás dispuesta a liberarte esta noche?”, Fetiche no contestó, en su mente las imágenes de su dieciocho cumpleaños se repetían una y otra vez cómo un maldito bucle dispuesto a volverla loca, dejó de pensar, de sentir, de escuchar, de oler, de razonar, sólo veía a los tres monstruos colgados entre las imágenes que le iban noqueando el cerebro, -“Sí, estoy dispuesta.”

   Los chicos se miraron entre ellos, no necesitaban que nadie les dijera lo que tenían que hacer, al oír a Fetiche pronunciar aquellas palabras, fue cómo si apretase un mágico botón que hiciese funcionar el mecanismo que hacía rato esperaba arrancar, cada uno de los chicos pasó y apretó una brida negra por las pollas de los tres hombres mientras estos hacían lo posible por zafarse de sus ataduras, Mármol y Fetiche lo observaban todo con una calma casi inhumana desde su lugar en la oscuridad, -“Bien pegadas al pubis chicos, y recordar, apretar lo máximo posible, no queremos que nuestros invitados se desangren a la primera de cambio.” , los tres hombres arrancaron en gemidos intentando gritar, las mordazas empezaron a empaparse de una impura mezcla de lágrimas, saliva y desesperación, con los ojos casi fuera de las orbitas miraban como Fetiche se acercaba a ellos casi sin mover los pies, como si fuese un lejano y confuso recuerdo del pasado que volvía para implantar la culpa en sus corazones; con su sensual belleza, igual que la última vez que la vieron hace tres años, los tres individuos veían como Fetiche se acercaba a ellos con esa vieja navaja de afeitar en la mano y sin expresión ninguna en la cara, cada uno de los chicos agarró fuertemente al individuo que tenían enfrente, pasándoles un brazo por el cuello y otro por el abdomen y apretándolos contra ellos, los tres hombres cayeron en la más extrema desesperación, el único ruido que se escuchaba en la habitación era los gemidos de los tres asustados personajes junto al paso pausado de Fetiche acompañado del crujir de la leña en el fuego.

   Fetiche agarró entre sus dedos la polla de aquel que recordaba como Feo, casi no recordaba nada de su experiencia con él hace tres años, pero lo poco que recordaba era suficiente para alimentar el odio que había estado reprimiendo desde hacía tanto tiempo, acerco su cara a la suya, quería olerlo, quería olfatear el miedo en él, como él pudo oler el suyo aquella noche, y sin bajar la mirada acercó su mano derecha y de un corte arrancó rápidamente el pene de aquel desgraciado, un chorro de sangre caliente baño sus manos mientras este se revolvía de dolor y perdía el equilibrio quedando colgado por el cuello, apenas pudo gemir, su cuerpo convulsionaba colgado, con los ojos en blanco y una gran cantidad de mucosidad saliéndole por las fosas nasales, Mudoscar cortó rápidamente la cuerda que lo estrangulaba, lo dejo caer bruscamente al suelo y le quitó la cuerda del cuello mientras que le taponaba le herida con la tela de una camiseta vieja, El Cresta y Gordo intentaban gritar bajo sus mordazas de tal modo que las venas del cuello y cabeza formaban una especie de mapa de carreteras en la piel, el hombre en el suelo se desmayo, Mudoscar lo agarró y lo arrastró fuera de la habitación mientras Fetiche, con la sensualidad del la serpiente de la venganza, se acercaba a Gordo, esta vez la navaja no reflejaba la luz del fuego en la oscuridad, su hoja ya estaba manchada con la culpabilidad de los tres individuos, Gordo miró desesperadamente a Mármol, suplicándole con la mirada que parase todo aquello, Fetiche agarro su polla, tenía el abdomen hinchado, Fetiche pudo deducir al verlo, que si no tuviese la brida apretándole, ese cabrón se estaría meando encima, apretó con todas sus fuerzas la flácida poya de Gordo y la estiró como si de una goma elástica se tratara, -“¿Acaso intentas suplicar perdón?, yo también suplique aquella noche, ¿lo recuerdas?”, sin tiempo ni de respirar, Fetiche desgarró la poya de un corte limpio, la dejó caer al suelo, la sangre le goteaba de las manos, ya no sabía cual era de quién, escuchó como gordo emitía una especie de alaridos entrecortados, Dientesdeleche cortó rápidamente la cuerda dejándolo caer al suelo, este lo hizo de frente, su cabeza sonó al golpear el suelo, el ruido le recordó a Golpebajo el de una sandía madura al reventar, Dientesdeleche lo sacó rápidamente de la habitación, arrastrándolo como buenamente pudo, la diferencia de peso era notable, Fetiche ni siquiera los miró, se acercó a El Cresta, pegó su cuerpo al suyo, apoyó su mano en el pecho de éste y la fue bajando sensualmente hasta llegar a su polla, le acaricio la cara con su mejilla mientras que con las manos le tocaba suavemente su miembro, recordaba cuantas veces había tenido aquella polla en la mano, cuantas veces la había mamado, cuantas veces la había penetrado aquel miembro viril,

  -“¿Recuedas lo bien que lo pasábamos amor?”, Fetiche rozó su nariz con la de El Cresta, miró a Golpebajo que seguía encapuchado detrás de ellos dos, comenzaba a sentirse violento con aquella situación, -“Quítale la brida de la poya, y no os lo llevéis cuando acabe, quiero que este se desangre delante mío.” Golpebajo nunca había visto aquella expresión en la cara de su novia, casi le asustaba, -“Lo siento amor…”, le respondió, -“… este correrá la misma suerte que los demás.”, Mármol, que había sido un mero espectador desde que empezó aquello, se acercó a Fetiche, en la penumbra de la sala, su cuerpo se veía descomunal al lado de el de la chica, -“Él tiene razón Fetiche, su suerte será la misma que la de sus amigos..”,

   -“Pero su participación no fue la misma, su delito no es el mismo, su castigo debería ser diferente…”

  -“Pero no estamos aquí para condenar el delito, sino para castigar la culpa, y desde ese punto de vista, él, es igual de culpable que sus compañeros, su suerte será la misma que la de ellos.”; fetiche volvió a mirar a Golpebajo, éste afirmó con la cabeza, El cresta intentaba resistirse con patéticos gemidos y limitados movimientos, Fetiche recordó que nunca antes lo había visto llorar, pero que más daba, ella había llorado mucho desde entonces, tiro de la polla de El Cresta, y la fue cortando poco a poco, mientras de una forma extraña en ella, disfrutaba del sufrimiento, del dolor, de los gemidos, de los esfuerzos de librarse y, finalmente, de la sensación de notar correr la sangre de aquel desgraciado entre sus dedos, Golpebajo lo descolgó rápidamente para que no se estrangulara, lo dejó revolverse en el suelo mientras intentaba gritar inútilmente, su sangre se mezcló con su sudor, tiñéndole la mayoría del cuerpo con un tono rojizo, se quedó quieto en posición fetal, su respiración era lo único que se oía en aquel momento, Golpebajo lo agarró por la atadura de los pies y lo arrastró hasta desaparecer en la oscuridad.

   La habitación se quedó en silencio, Fetiche respiró hondo, el olor a sangre inundaba el lugar, su cabeza comenzó a dar vueltas, el ambiente era casi irrespirable, cerró los ojos, se notaba flaquear por momentos, cayó de rodillas, notó como la sangre encharcada le mojaba las rodillas, todavía llevaba puesto el uniforme de cajera, este tenía ensangrentado toda la parte delantera de la falda, una parte de ella quería que todo aquello un hubiese sucedido de verdad, pero otra se sentía liberada, como si se hubiese curado de repente de una larga enfermedad que la estaba pudriendo por dentro, apretó los puños, notó algo en uno de ellos, al mirarlo pudo ver la polla ensangrentada de El Cresta todavía en su mano, la dejó caer al suelo en el mismo momento que se escucho arrancar el motor de un vehículo en lo que debía de ser la parte trasera de la cabaña, Fetiche abrió los ojos de repente, como si de pronto hubiese vuelto a ser consciente de todo lo que acababa de suceder, y antes de poder darse cuenta, cayó en el suelo desmayada, Mármol caminó despacio por la habitación, se agacho tres veces para recoger los miembros cortados que se repartían por la sala, se dirigió a la chimenea dejando sus huellas ensangrentadas por todo el suelo, arrojó los miembros al fuego, se quedó mirando como estos empezaban a arder, al poco el olor a carne quemada se mezcló con el de sangre en el cuarto, Mármol cogió a Fetiche en brazos, seguía desmayada, le besó tiernamente en la frente mientras la sacaba de allí, -“Enhorabuena mi niña, acabas de ganar tu revolución.”

   Fetiche despertó con la cara apoyada contra el frío cristal de la ventanilla del viejo Golf, se quedó observando como conducía Mármol, su ropa ensangrentada le recordó que todo aquello no había sido un sueño, -“¿Dónde enterrareis los cuerpos?”, Mármol no apartó la vista del camino, los baches los hacían saltar de vez en cuando levemente, -“¿Los cuerpos… pero quien te a dicho que estén muertos? ¿A caso te piensas que has matado a alguien?, no cariño, de algo ha de servir que tu novio sea estudiante de medicina, el futuro “doctor Javier”, alias Golpebajo, tendrá que demostrar todo lo que sabe esta noche, los chicos los han montado en la misma furgoneta que ellos utilizaron aquella noche, los dejarán en la puerta del hospital y avisaran con el móvil de El Cresta para que salgan a rescatarlos…”, Fetiche alzo bruscamente la cabeza mirando a Mármol, no comprendía lo que este le intentaba explicar, -“¿Pero…? ¿Entonces… de que ha servido todo esto…? ¿Yo…?”, Mármol no dejó de prestar atención a la carretera, cambió de marcha y, con esa misma mano, acarició la barbilla de Fetiche, -“¿Matarlos? ¿ y que significado hubiera tenido lo de esta noche entonces?, si los hubiéramos dejado morir, esos tres cerdos no abrían aprendido nada, se hubiesen muerto siendo la misma mierda que eran, de este modo, dejándolos vivir, cada vez que tengan que sentarse para mear, recordaran lo que fueron, lo que son, lo que hicieron y lo que ello le costó, y por el resto de sus vidas esos tres hijos de puta recordarán a partir de ahora, que por cada uno de sus actos, tendrán un precio que pagar.”.

  Fetiche volvió a recostarse en el asiento, se concentró en el sonido del viejo Golf mientras observaba como la luna los acompañaba en su camino, el olor a sangre comenzó a revolverle el estómago, mientras intentaba abrir la ventanilla para que le diese un poco de aire en la cara, escuchó como en el asiento trasero, en el interior de su bolso, comenzaba a sonar su móvil, lo cogió como pudo y se lo puso en la oreja sin ni siquiera fijarse quien la llamaba, la voz de Golpebajo le llegó desde el otro lado, -“Hola amor… ¿Cómo estás? Con las prisas del momento, a los chicos y a mí se nos ha olvidado decirte una cosa… feliz cumpleaños…”, Fetiche colgó y dejó caer el móvil por el suelo del coche, apoyó la cabeza contra la ventanilla y se durmió, Mármol giró lentamente el volante mientras se incorporaba a la autopista, la luz del amanecer les daba los buenos días.