Caballero andante

  



   
-Otro ataque diarreico de camino al trabajo, (a causa del estrés según mi médico) me ha obligado a usar el baño del tren, si nunca os habéis visto forzados a utilizar un urinario de un vagón de tren de cercanías dejadme explicároslo , ¿os acordáis de la famosa escena del water de "trainspotting"? pues sí, por un momento te sientes como "Renton". 
   Vivir en Barcelona es como esa sensación de tener que cagar en el water del tren, vergonzoso porque sabes que todo el mundo está escuchando como se vacían tus intestinos, pero al mismo tiempo liberador. Cierto alcalde corrupto (¿y cual no lo es?) la describió como "La major botiga del mon(1)", yo la veo más como la sirvienta filipina de la millonaria Europa de primera (no molesta y siempre dice que sí a todo), a veces me viene a la cabeza el estribillo de aquella canción de "La polla records(2)" que decía "...vieja y podrida prostituta, maquillaje no tapa el dolor...". 

   Y ahora que me he bajado del tren, me veo obligado a sumergirme en éste baño de masas; no logro entender la razón por la que vivimos masificados (si es que la hay), cada esquina, cada calle, cada barrio es un hervidero de personas, algo así como un pedazo de carne podrida puesta al sol en la cual acaba de eclosionar un nido de blanquecinos y gelatinosos gusanos. Lo normal es que la gente entrase en alguna especie de brote psicótico provocando un gran éxodo hacia lugares más habitables, pero vivir en esta ciudad crea una insana adicción, da la sensación de que todos los habitantes estamos en plena desintoxicación con un tratamiento de metadona barata proporcionada por la gran industria farmacéutica; puede que ésta adicción la cree la amplia diversidad, subirse al metro es mezclarse con toda clase de personas, parados con su frustración bajo el brazo en forma de impolutos curriculums, preciosas universitarias con sus carpetas de la U.A.B. en las manos soñando con ese futuro incierto que les espera, punks cincuentones y desfasados coloreando con su presencia el ambiente, abuelas niñeras (la nueva esclavitud del siglo XXI) con la espalda curvada por soportar el peso del yunque de sus nietos, parejas echándose en cara sus trapos sucios como si estuvieran solos y una gran ensalada de inmigrantes enriqueciendo el ambiente cultural, porque otra cosa no tendremos, pero cultura hay para un rato largo en esta ciudad. Por mucho que la bestia gubernamental que nos oprime se esfuerce en monopolizarla e institucionalizarla, la cultura chorrea por los muros de Barcelona, ésta ciudad suda creatividad profusamente a todas horas y en cualquier momento, entre sus entrañas puedes encontrar músicos variopintos por los pasillos del metro, pintores dejando sus grandes obras pictóricas gratuitamente por las paredes, filósofos impregnando sus pensamientos en forma de pintadas, mimos y titiriteros alegrando las calles con sus fantasías para que el mordisco de la realidad no nos duela tanto o hasta algún que otro desconocido escritorzucho del tres al cuarto que escribe tímidamente en una vieja libreta mientras se cuestiona si todavía le quedan cosas que contar.

   Barcelona a veces es una madre protectora apoyando cariñósamente sobre sus senos las cabezas de los hijos derrotados que buscan consuelo, y otras veces es como una desquiciada amante "Bukowskiana", puta y borracha tirándonos todo lo que encuentra a su alrededor a la cabeza mientras nos insulta pidiéndonos que nos marchemos y no volvamos nunca, pero siempre volvemos, no se que tendrá, si será por esa locura desvergonzada o por el placer masoquista de no sentirnos nada cuando llega la noche y las calles se llenan de luces y miseria, a lo mejor es por la simple necesidad de ser anónimos (ya lo dicen los Folie à trois(3), "... en la ciudad, nadie conoce a nadie..."), pero siempre volvemos con un "...lo siento cariño" y la polla entre las patas. 

   Y es ahí cuando ésta zorra nos rasca detrás de las orejas como a los buenos perros que somos y nos sigue reeducando a base de la siempre efectiva fórmula del "premio o castigo" o "una de cal y otra de arena" si lo preferís, y nos enseña a apartar la mirada cuando alguien nos deja en el asiento de al lado en el metro un paquete de kleenex y una nota pidiéndonos dinero porque no tiene trabajo pero si una familia que mantener; a buscar otro cajero automático cuando en el nuestro hay un vagabundo durmiendo sin preocuparnos nada más que de la nueva distancia que vamos a tener que andar; a quejarnos cuando un grupo de trabajadores despedidos nos corta el tráfico en plena protesta o a inventarnos términos como "reciclar comida" para referirnos al acto de comer de la basura de los supermercados que se ven oblivados a practicar cada día más gente en esta ciudad...- 

  Dejó su mochila sobre el banco donde todos los que estábamos sentados esperando nuestros respectivos trenes lo mirábamos con una expresión entre admiración, incredulidad y miedo, ninguno de nosotros nos conocíamos ni nadie lo conocía a él. Nos miramos extrañados entre nosotros disimuladamente para no llamar su atención, algunos se aguantaban la risa, otros hacían que lo ignoraban, algún afortunado pudo saltar dentro de su tren que acababa de llegar y huir de aquella situación; lo observé con detenimiento mientras se abrochaba lentamente su chaqueta hasta el cuello y volvía a colgarse su mochila a la espalda.

   -Bueno compañeros, ha sido un placer disfrutar de vuestra compañía, pero este humilde caballero andante a de retomar el camino hacia "el Toboso" en busca de su "Dulcinea"-


  Y sin más se alejó perdiéndose entre la marabunta de gente que recorría ansiosa los andenes de la estación, lo seguí con la mirada hasta que lo perdí de vista en plena ascensión por las escaleras mecánicas. Volví a ser consciente de los sonidos de la estación, de la actividad de los trenes en su eterno ir y venir, de los chispazos que provocaban las ruedas metálicas sobre las vías y del rugido de tanta vida humana rozando unas con otras. 

  Pensé en él durante un momento, no era ni muy joven ni demasiado viejo, de tamaño normal y aspecto desapercibido, un simple y sencillo habitante más de esta monstruosa ciudad el cual nunca más volvería a ver ni saber de él. A mi alrededor todo el mundo había vuelto a su actividad normal como si nunca nada hubiera pasado; volví a prestarle atención a mi vieja libreta y al apoyar el bolígrafo sobre el papel pensé -¡Mierda!, ése cabrón me ha hecho perder el hilo-.


(1)-La mayor tienda del mundo.
(2)-Grupo punk.
(3)-Grupo Hip Hop.